Y en el Principio Hubo Agua
Arturo Figueroa

Entrevista a Carlos Corales, líder de Aguaturbia

Es uno de los pocos grupos de rock chileno anterior a Los Prisioneros que aún persiste en la memoria colectiva. Sin embargo, lo hace como un espectro, como un nombre sin rostro y sin sonido. Un nombre con un aura maldita. Casi todos han escuchado hablar de unos desfachatados chicos chilenos de hace treinta años, representantes máximos del paradigma hippie. Sin embargo, la realidad de este cuarteto de "blues sicodélico" gestado en 1969 se acerca más bien a una historia de amor que se remite al encuentro inicialmente profesional entre una cantante de la Nueva Ola llamada Climene Solis Puleghini (o Denise) y un guitarrista del grupo Gina y Los Tickets (Carlos Corales). Ya en enero de ese año estaban casados, sin la anuencia de sus padres, y en sólo unos cuantos meses tenían un grupo con un disco en la calle y un importante núcleo de seguidores.

Hoy está la cierta esperanza de una reunión. ¿El motivo? Formalmente se celebran 30 años del primer disco del grupo, pero las razones tienen que ver con una inagotable inquietud de Carlos Corales por el rock. Y hoy tiene la libertad que brinda un estudio de grabación casero de primer nivel para hacer el que espera sea el mejor disco de su vida...



- Carlos, ¿cómo surge esa inquietud por el rock?.

En el colegio escuchaba rockanrol; cosas de Bill Halley, Elvis Presley, Ricky Nelson y Chuck Berry, mientras lo que pegaba era Paul Anka y Los Platters. De esta forma comencé a entusiasmarme con la idea de tocar guitarra. La primera me la hice yo. Empecé a tocar en un grupo de pub, espontáneamente, tocando rockanroles, y sacando en forma autodidacta los solos de los discos que escuchaba. Luego formé un grupo que se llamaba Gina y Los Tickets, que seguía la tendencia de la época de los primeros Beatles: bien formaditos, con el agregado de unas coreografías, básicamente hacíamos temas instrumentales. Como Los Diablos Azules, imitando a The Shadows y a The Ventures, que era la tendencia de esa época. Guitarras con vibrato, con palanca y harta reverberación (características también de la música "surf" de entonces). De aquello quedó grabado un tema mío, al cual le pusieron como título "Te Quiero". Es un clásico de los temas instrumentales en Chile, y lo siguen tocando en las radios. De hecho, acabo de recibir dinero por los derechos de autor. Me he comprado como seis guitarras con él.


- Ésa podría ser la prehistoria del grupo. ¿Pero luego...?

Luego comenzamos a escuchar otras cosas que eran más underground para la época: Rolling Stones, Cream, los primeros grupos de Eric Clapton...


- Discos que no era fácil conseguir, entiendo. ¿Porque, llegaba aquí en forma rápida lo que se editaba en Inglaterra, como por ejemplo, el "Sgt. Pepper's" en 1967?

No llegaba tan rápido, pero sí se recibía la información de que existía y de que tenía tales características. Pero debo aclarar que a mí nunca me dio por Los Beatles. Era la tendencia, pero a mí me interesaban más los solos de guitarra. Si yo veía que Los Beatles tocaban "Roll Over Beethoven", yo escuchaba el original, que es de Chuck Berry. Entonces, afortunadamente estaba más cerca de las raíces, de lo negro, del blues.

- ¿Qué discos te volaron la cabeza?

De Hendrix los saqué todos; el "Are You Experienced?" me lo sabía completo. De los Cream también, y alguno de Jeff Beck.

   

 


- ¿Y Janis Joplin? Lo pregunto porque siempre suele equipararse la obra de Aguaturbia con ese estilo.

Ella era más una cantante, y el grupo que tenía no era tan espectacular. Pero es cierto que nos movíamos dentro de esa onda del "blues sicodélico", aunque me gustan más otros blueseros menos conocidos. De ahí surgió algo de esa mezcla que fue Aguaturbia, entre el blues y algo más heavy.


- ¿Y cómo se encuentra a la gente adecuada para formar una banda de instrumentistas virtuosos y con gustos que en ese momento no eran masivos?

Toda la gente que estaba en el ambiente tenía talento, porque para subirse a un escenario había que cantar y tocar bien. En ese contexto, nuestra banda se formó con un criterio estrictamente musical. Vi a Willy Cavada tocando batería con Los Red Juniors y decidí que él era la persona que necesitaba, pues quería alguien capaz de tocar con dos bombos, y le incité a hacerlo. Fuimos los primeros en hacerlo así, con una técnica bastante notable. Willy escuchaba a Ginger Baker (de Cream, considerado en su momento el mejor baterista del mundo), que era uno de sus ídolos, y sacaba los solos con una facilidad impresionante. La conclusión fue que era una tontería si no armábamos una banda. Para el bajo sólo se requería a alguien con oído y talento. Y en lo vocal, más que una cantante perfecta queríamos a alguien con actitud, y justo encontramos en Denise la persona clave. Ella era una cantante pop, de "a go-go" y cosas así. Aunque sus preferencias musicales se acercaban a cantantes como Aretha Franklin y Billie Holiday. Entonces, empezamos a "educarla" en esta onda más rockera y lo captó inmediatamente. Logramos, a mi juicio, capturar el espíritu de la sicodelia.


- ¿Cuánto tiempo pasó entre el comienzo y la grabación del primer disco?

Alrededor de un mes, en el que fui a Estados Unidos para comprar instrumentos. Vendí todo lo que tenía acá para ir, ya que aquí no tenía dónde comprar. Allá me alojó el vocalista de Los Jockers en su departamento. En ese mes aproveché de ver grupos: vi a Hendrix, a Jeff Beck, a Humble Pie, a Led Zeppelin, a The Who... Vi tres grupos por noche, y eso me sirvió para saber que lo que hacían no era nada del otro mundo. Y regresé con la convicción de que podíamos hacer algo que trascendiera.


 Los Reyes Del Ácido

 "La carrera promocional para la venta de discos ha producido casos extremos", decía el titular del diario La Segunda del viernes 13 de marzo de 1970. Aprovechando el espanto de una sociedad en transformación, la provocadora carátula del disco debut logró ocupar la primera plana del vespertino. Los músicos aparecían desnudos, y ese desprendimiento de ropas comenzó a generar especulaciones respecto al modo de vida de estos jovenzuelos "drogadictos" y "promiscuos".

-La imagen era vital. De hecho ustedes impactaron primero por ese lado en los medios de comunicación.


El tipo de look que tenía la banda era completamente distinto a lo que había antes, porque nos atrevíamos a más. Nos despeinábamos, usábamos lentes cuadrados, pañuelos, detalles que nos hacían más "artistas", en el sentido de tratar de comunicarse con la gente. Teníamos una idea más clara del espectáculo, porque tocábamos en los colegios con número. Piensa que el baterista tocó hasta en casas de prostitución. Los otros no iban a ir a acompañar a una cantante de boleros, porque no lo necesitaban, pero nosotros vivíamos de eso.


- ¿Era el rock una cosa de clase alta, entonces?

En ese sentido sí, pero el rock hay que entenderlo en dos planos: como una actitud -vale decir, que se puede ser rockero sin ser músico- que tiene que ver con la transgresión, con ser creativo e intentar cambiar el sistema que nos es hostil; y como un estilo musical, entendiéndolo como una opción personal.

- Grabar un disco así no debe de haber sido un paso fácil...

La grabación de un disco con la música que hacíamos era imposible de lograr con subvención de algún sello. Hablamos con Camilo Fernández, se le ofreció y a él le pareció extrañísimo, pero con una buena idea publicitaria lo convencimos. En ese momento estaba John Lennon con Yoko Ono en Estados Unidos, y se habían sacado una foto desnudos para el disco "Two Virgins". Ahí decidimos que podíamos hacer lo mismo para la carátula. Camilo vio la foto y se decidió a editarlo. Tuvimos la extraña fortuna de que no hubo sesión del comité de censura de entonces, y pasó sin problemas. Además de que tampoco era tanto, sólo salían unas tetas. La carátula ocupó toda la portada del diario La Segunda, fue algo histórico. Pero también empezaron a tergiversarnos, asociando la imagen a una forma de vida promiscua.

-Pero en esa época el hippismo avalaba las drogas abiertamente...

Siempre ha habido drogas, y ahora hay más. Pero, afortunadamente, no estábamos metidos con eso directamente, aunque a lo mejor representábamos algo así como "los reyes del ácido". Ahora, si hubiésemos estado en eso, no habríamos podido tocar como lo hacíamos. No podríamos haber resistido dos horas tocando heavy con drogas. Ahora, hay un marketing con eso también: el cuento del hippismo, no a la guerra sí al amor, la marihuana...

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